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EL FUEGO SAGRADO
Saint Germain
Antes que la concentración de los focos del Fuego Sagrado sean atraídos desde lo invisible, para convertirse en las bendiciones irradiantes de toda la humanidad, es esencial que se desarrolle rítmicamente la constancia del Servicio Ceremonial.
En las primeras Edades Doradas, el Fuego Sagrado de la Voluntad de Dios, Iluminación, Amor, Pureza, Consagración, Sanación y Transmutación era visible a la visión física de la humanidad. ¿Por qué? Pues, porque los individuos habían hecho un VOTO DE CONSTANCIA en cuanto a magnetizar, expandir, proteger y sostener esos focos en los Templos de Luz.
De acuerdo a sus requerimientos, al pueblo se le permitía visitar estos focos y fortalecer la virtud o don particular que necesitaban utilizar en sus vidas individuales.
Cuando ya no hubo más espíritus constantes que atendieran estas Llamas concentradas, las mismas fueron desapareciendo paulatinamente de los Templos. A fin de ponerlas de manifiesto de nuevo, es menester establecer primero la Virtud de Constancia entre los hombres y mujeres que profesan desear magnetizar y proteger tales Llamas. Muchas de las experiencias de la vida tienen lugar meramente para probar la constancia de la naturaleza "bajo fuego".
Frente a los muchos que disfrutan del servicio de magnetizar la Llama, siempre y cuando no haya presión que se oponga a la voluntad humana, son muy pocos los que manifestarán, o que realmente puedan manifestar constancia bajo la presión de la oposición, el ridículo, la duda, el temor y las muchas experiencias tentadoras que seducen y alejan a los desprotegidos de su vocación auto-escogida de magnetizar y exteriorizar alguna actividad del Fuego Sagrado para bendición de toda la humanidad.
¿Qué, exactamente, se desearía para la tierra con la manifestación física y visible de un Foco del Fuego Sagrado? La transformación del escepticismo en aceptación firme de la Verdad de la Vida. Proveería un centro irradiante al cual podrían asistir los débiles, los lisiados, los enfermos, los confundidos, y auto-renovarse, cada uno según sus propios requerimientos. Liberaría la vida elemental en la atmósfera, en los cuerpos de los seres humanos y en el Reino de la Naturaleza, de toda manifestación imperfecta.
Estimularía a los menos constantes a lograr una realización similar. ¡Es posible lograr en este siglo una manifestación así de un foco del Fuego Sagrado! ¡Veamos cuán constantes probarán ser todos aquellos que profesan amarme!
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