barcelona metafisica


Ir al Contenido

Menú Principal:


40 años preambulo

Artículos de Rubén Cedeño > 40 Años


RUBEN CEDEÑO

HACE CUARENTA AÑOS
CUANDO CONOCI
A
CONNY MÉNDEZ
1969-2009


PREAMBULO

Los “Ángeles del Plan Divino” hicieron que para el momento de mi nacimiento, mis padre vivieran en el “Prado de María, apenas a una manzana de distancia de la Escuela Normal Gran Colombia donde conocí doce años después la persona que me llevaría a Conny Méndez, quien seria el artífice de toda mi vida, tanto espiritualmente como profesionalmente en la música.
Conozco y amo a Conny Méndez desde que estaba en el vientre de mi madre, ya que siempre ella la admiró y siempre escuchaba a Conny cantando sus composiciones con su guitarra al aparecer por la radio y la televisión. Conny era famosísima en Venezuela por sus canciones, antes de que se diera a conocer por sus libros de Metafísica.

Desde que tuve uso de conciencia, recuerdo, que siempre que aparecía Conny cantando por cualquier medio de comunicación, mi madre me decía: “Esa es Conny Méndez”. Así, poco a poco, desde que nací amo y conozco las canciones de Conny y conservo en la memoria cuando frecuentemente era presentada en el programa “Sábado Sensacional” por el famoso animador, ya desaparecido, Amador Bendayan.

Los sábados muy temprano en la mañana, cuando iba con mi mama al “Mercado Libre de Chacao” llevábamos un radio portátil, porque en Venezuela a esa hora solían poner música folklórica y nos gustaba escucharla, ya que siempre ponían a Conny Méndez cantando sus canciones. Era notoria la alegría que sentíamos al oírla. Un día mi mamá me dijo con voz esperanzadora: “Cuanto desearía conocerla.” Y parece que los ángeles dijeron: “Amen.”
Nos mudamos cerca de donde había pasado los primeros años de mi infancia, siempre cerca de la “Escuela Normal Gran Colombia”. Algo hacia que no me alejara del lugar en donde se iba a producir la conexión. Junto con mi hermano Eduardo, ingresé a estudiar secundaria en el mencionado instituto.

Allí, nos encontramos y nos fascinamos con la brillante personalidad de la directora del coro y de las clases de Educación Musical, de María Carrasquero, la más grande pedagoga venezolana del método francés Martenot, una mujer que me hacía soñar con su manera de ser y con las narraciones de sus viajes por Europa. María Carrasquero se encantó con mi hermano Eduardo porque cantaba ópera, y aunque mi persona no cantaba opera, llegué a ser solista del coro, cantando la famosa guasa folklórica “Sancocho e Güesito”. Esto hizo que me acercara mucho a María Carrasquero y ella me tomara tanto cariño casi como si fuera su hijo.

Nunca supuse, que siguiera tan de cerca por los pasos de María Carrasqueño, me convertiría en director de coros, pedagogo especialista del Método Martenot y que parte de las amigas de su carrera musical como Conny Mendez, Ana Mercedes Asuaje de Rugeles, y Blanca Estrella, a pesar de la diferencia generacional, se convirtieron en mis mas entrañables hermanas, madres y amigas espirituales de toda mi vida.

Por querer entender la escritura musical, sin decirle nada a nadie –ni siquiera a María Carrasquero ni a mis padres– me inscribí en la “Escuela Superior de Música” de Santa Capilla y pase el difícil examen de admisión que hacia su director que para entonces era el renombrado Maestro Vicente Emilio Sojo. Días después, el profesor que me asignaron me mandó a estudiar una lección en clave de fa sin habernos explicado esta llave de lectura para el solfeo. No me quedo mas remedio que pedirle auxilio a María Carrasquero, y me dijo que no volviera a esa escuela. En la tarde, al terminar de dar sus clases me invito a que la acompañara al Conservatorio de Música “Juan Manuel Olivares donde impartía clases de Teoría y Solfeo.

Encendió su Mercedes Benz color crema y sin ella saberlo, me llevo al sitio donde se desenvolvería el total de mi “Plan Divino de Perfección”.
Ya habían pasado las inscripciones para que me aceptaran como estudiante de Teoría y Solfeo, y era necesario hablar con la Subdirectora, la Profesora Ana Mercedes Asuaje de Rugeles, la misma autora de las composiciones que escuchaba y admiraba cuando las transmitian por la “Radio Nacional”. Ella me ubico en el salón mas alto de la escuela al lado de una joven llamada Lastenia, una joven muy fina y elegante, pero que no sabia quien era. Para ese entonces no sospechaba que años después gracias a estar en ese Conservatorio conocería a Conny Mendez, y mis mas caras amistades, alli recibiría mi título de Profesor Ejecutante de Canto, y me convertiría en profesor y subdirector de esta escuela. Gracias María Carrasquero en cualquier lugar del cielo donde te encuentres.

Comencé mis estudios de música con la crema y nata musical de Caracas. Para ese entonces era menor de edad, y no manejaba. Cada vez que terminaba la clase de solfeo Lastenia me ofrecía llevarme
desde la colina donde estaba la escuela de música en la Alta Florida, a la Avenida Libertador donde tomaba el bus para la casa. La escuela estaba al pie del monte Ávila en un lugar con poco transporte publico. Durante dos años Lastenia me estuvo haciendo este gran favor y así fue como entre ambos fue creciendo una gran amistad. Aprecio que todavía perdura.

DIA DE ACCION DE GRACIAS DEL 26 DE NOVIEMBRE DE 1969

El “Día de Acción de Gracias”, jueves 26 de Noviembre de 1969, en horas de la tarde en plena clase de solfeo, se levantó Lastenia para irse antes de la hora de finalizar la actividad y me dijo casi susurrando: “Hoy no puedo llevarte porque mi abuela tiene una conferencia y quiero ir”. De inmediato le pregunte: “¿Y quién es tu abuela? Ella me contestó: “Conny Méndez”. Me quedé pasmado en el sitio. Sin salir del asombro, le interrogué: “¿Y sobre qué es la conferencia?” Me contestó: “De Metafísica”.

Me asombre sin poderlo expresar, para no interrumpir la actividad de solfeo que se seguía desarrollando. Me dije para mis adentros: “Esta es la oportunidad que tengo de meterme en algo de eso que tanto quiero saber. Le conteste a Lastenia: ¡No puede ser que seas la nieta de Conny Méndez, ¿qué es eso de la Metafísica?, quiero conocer a tu abuela y saber de Metafísica”. Lastenia me respondió: “Estoy apuradísima, te traigo un libro de mi abuela para la próxima clase”.

Contaba los días para la próxima clase de “Teoría y Solfeo” que al fin llego. En voz baja mientras el profesor daba una lección, Lastenia me paso el libro por debajo de la manga. Era una publicación de bolsillo con tapa azul clara, que decía en letras grandes: “Metafísica”, y abajo con letras más pequeñas: “al alcance de todos”. Lastenia me dijo imperativamente: “Mi abuela te manda a decir que te lo leas dos veces seguidas y que después te manda los libritos que siguen. En esa época no existía “Metafísica 4 en 1”.

PRIMERA LECTURA METAFISICA

Ese misma tarde en el bus camino a mi casa, por la avenida Libertador a la altura de PDVSA, comencé a leer Metafísica y desde la primera página me fascino. Al seguir leyendo, me empezó a parecer que su contenido era muy volado mentalmente. La cabeza se me inundaba de efervescentes millones de luces y conocimientos nuevos. Sentí una sensación de alegría e inmensa curiosidad por el mundo en que me estaba introduciendo.

Me pareció cosa de locos, pero me dije: “Qué divino es ser loco así como Conny, “quiero ser loco”, y seguí leyendo.
Todo aquél que agarra un libro de Metafísica en sus manos se le transforma la vida, tiene la oportunidad de ser feliz. Estudiar Metafísica es estar en contacto con la Gloria.

PRIMERA CONVERSACION CON CONNY



Me moría por conocer a Conny Méndez en persona. Lastenia a los pocos días de haberme regalado el libro de Metafísica, me dijo: “Rubén me voy de viaje con mi esposo. Mi abuela se va a quedar cuidando la casa”. Para entonces ya eran los primeros días de Diciembre. Ni corto ni perezoso, calcule el tiempo en que Lastenia ya no estaría en su casa. Agarré el numero de teléfono de Lastenia, llamé y pregunte por Conny Méndez.

Cuando ella me atendió al teléfono, le dije que era amigo de su nieta y que quería estudiar Metafísica con ella. ¡Imagínense cuántas personas ansiaban estudiar Metafísica con Conny directamente y era casi un desconocido. Por eso me dijo con voz muy dulce: “yo no atiendo a principiantes, tienes que estudiar primero con una maestra de las que tengo preparadas”. Decepcionado le conteste: “Bueno esta bien”. Me dio la dirección de una casa donde recibí mi primera clase de Metafísica.


Obedecí y fui a donde Conny me dijo.
Uno siempre tiene que ser obediente ante las sugerencias de aquel que uno quiere que sea su maestro. No me gustó la maestra, ni la casa, ni el grupo a donde me mando. Eran unas pocas señoras preguntando cómo resolver problemas domésticos y con sus maridos. A mi me aburrió. Algo en mi interior me decía que no era por allí que se me iba a develar lo que me tocaba hacer dentro de la Metafísica. Y resolví de inmediato hacer lo que debía hacer.

En el primer teléfono que encontré llamé a Conny Méndez y le dije: “Conny a mi esa Metafísica de estar hablando de problemas con los maridos, no me gusta. Si esa es la Metafísica, ¡no quiero estudiarla! Y allí me desahogue y le dije lo que sentía: ¡Si no es contigo no quiero estudiar Metafísica con nadie! Conny Méndez se asustó y me dijo: “ mi hijo no vuelvas a repetir eso mas nunca en tu vida, ¿que vas a hacer ahora?, le conteste: ¡nada!. Ella me respondió: “vente para mi casa ¿tu sabes la dirección?, dije: ¡sí!.

En un aparte a este relato, aclaro que no entre a la Metafísica por vocación ni por amor a los Maestros Ascendidos ni por estas buscando un Sendero Espiritual, sino por el Amor y la fascinación que sentía por Conny Méndez. Después que la conocí a ella y la Metafísica se me despertaron otros intereses como el de servir a la humanidad, ser facilitador, amar a los Maestros e investigar su presencia y enseñanzas por el mundo.

Ya conocía la casa de Lastenia, puesto que en varias oportunidades había estado allí estudiando solfeo con ella y con los compañeros de la clase. Incluso, una noche, Lastenia y su esposo nos habían invitado a mi hermano y a mí, a un agasajo que le ofrecían al eminente guitarrista venezolano de fama internacional Alirio Díaz, en el que cantamos acompañados por él. Por cierto, él ha sido uno de los mejores intérpretes del “Concierto de Aranjuez” llave tonal del Maestro Saint Germain y sus grabaciones se consiguen en el mundo entero. Esa noche fue muy celebrada, porque después aparecimos en una reseña en el periódico.

Después de conversar con Conny y que ella me invitara tan súbitamente a su casa, tomé un transporte rápidamente y me dirigí a su domicilio. Me acuerdo que faltaban quince minutos para las cinco de la tarde. Me bajé en la esquina de la Av. Francisco de Miranda con la Av. Mohedano y comencé a subir a pie en dirección al Ávila. La tarde era bellísima, el sol daba unos visos dorados que envolvían todo en una magia que presagiaba grandes acontecimientos en mi futura vida. Era un atardecer especial como ningún otro. La montaña estaba bañada de los visos dorados y violetas que el Sol postrero le regalaba. Había tal encanto en las cosas, que casi no me las podía explicar. Mi mente me repetía: “Voy a ver a Conny Méndez y a hablar con ella”.

Esto era para mí lo más fantástico que me podía suceder desde que había nacido. Era natural tener esas emociones, Conny Méndez era la artista venezolana que más admiraba y quería, y también la autora de un libro con una enseñanza que me fascinaba.


ENCUENTRO CON CONNY MEDEZ


Con la cabeza llena de imaginaciones, que casi flotaba por la calle, llegué a la Quinta el Jabillo y toqué el timbre de una puerta de hierro con arabescos pintada de blanco. Al rato, me abrió una domestica morena, vestida con un impecable uniforme blanco, que me habló en un castellano, con acento inglés propio de la isla de Trinidad. Ella ya sabía que me estaba esperando Conny Méndez.

Me hizo pasar y sentarme en una sala muy bien decorada, con bellas alfombras y en las paredes cuadros hermosísimos, entre ellos habían unos pintados por la propia Conny, otros eran de Arturo Michelena y habian algunos de Manuel Cabré. En la esquina este de la sala había un sillón de cuero negro repujado. Todos los elementos decorativos combinaban en una maravillosa armonía. La actual casa de Lastenia conserva el mismo mobiliario.

Solo y meditabundo en aquella sala, únicamente ansiaba el momento en que Conny apareciera por el ancho portal principal del recibidor. Cuando Conny se asomó a la sala todo se ilumino, hubo dentro de mi una explosión de alegría, un despertar de simpatía que no pude disimular, me abalance sobre ella, la agarre y le di un beso en la mejilla. No sabia que ese encuentro me iba a cambiar la vida radicalmente y para siempre, y realizar el propósito para el cual había venido a la encarnación.

Me quede fascinado con el cabello de Conny, era blanco plateado, peinado de forma circular, que le hacía resplandecer en su cabeza un nimbo parecido a una aura fulgurante. Era de baja estatura, tenia una sonrisa en que la alegría del mundo entero se desbordaba y esto la hacia grande como el Ávila. Vestía elegantísima, poseía los modales de toda una gran dama. Llevaba un prendedor a la altura y al centro del cuello que era una flor con cuatro pétalos cada uno de un tipo de oro de tono diferente.

Conny se sentó en el butacón de cuero negro repujado que estaba en la esquina y que ya había contemplado. Este sillón todavía lo conserva Lastenia en su hogar. Después de hablar las intrascendencias que siempre uno dice al ver una persona, Conny entró en posición de “maestra” y comenzó a darme la primera clase de Metafísica. Esta enseñanza nunca se me olvido y puedo repetirla de memoria cada vez que me la pidan.

Allí, al frente, tenía a la propia Conny Méndez, para mí sólo, estaba en posesión de lo que mas quería y necesitaba en ese momento. Era así como si hubiera esperado siglos para conocerla. La “razón de vivir” la había encontrado, estaba allí, era la persona que iba a cambiar mi vida para siempre.


PRIMERA CLASE DE METAFISICA QUE CONNY ME DIO

Conny comenzó instruyéndome sobre el “Cristo Interno” y me dijo que todos llevábamos a Dios por dentro en forma de una Llama Triple. Me asevero, “La Metafísica es la enseñanza más adelantada que hay en el planeta actualmente, porque comienza de la mente hacia arriba. En ese momento se señalo la frente con el dedo índice que deslizó hacia arriba. Comienza en el plano mental y todo lo demás es de allí hacia arriba.

Porque todo es mental. Donde está tu mente, allí estás tú. Así que, lo que tú piensas, se manifiesta. Si piensas lo bueno, se te dará, y si piensas lo malo, también. La Llama Triple de Dios que vive dentro de tu corazón tiene los colores de la bandera de Venezuela. Conny en ese momento levantó los tres dedos de su mano derecha, donde en el meñique le brillaba un reluciente anillo con un diamante destellando colores. Haciendo hincapié en sus dedos, afirmo: “La Llama Triple es Amarillo, Azul y Colorao. El amarillo es la Sabiduría de Dios; el Azul, el Poder y el Colorao o Rosado, el Amor Divino. Esas tres llamas con los tres “Aspectos de Dios”, los tienes dentro de tu corazón y todo el mundo en el universo.”

Después de casi una hora de clase, donde también me habló de las
Leyes de Hermes y algo sobre los Maestros, buscó el libro “El Maravillosos Número 7” y me lo entregó. No me dio sus dos primeros libros, porque ya Lastenia me los había regalado, haciéndomelos leer ordenadamente, lo que me había preparado para comprender la clase magistral que Conny me estaba dando.
En un alto de la conversación, le manifesté a Conny que no había entendido bien lo del “Yo Superior”, y ella, con una gran dulzura, me dio un golpecito en la pierna y me dijo: “Ven, que te lo voy a enseñar”.

Conny me llevó al segundo piso de la casa, donde estaban sus habitaciones, y en una terraza funcionaba su pequeña oficina dónde trabajaba su secretaria. Para ese entonces no había habilitado la parte de atrás de la casa llamada “La Casita” como oficina. Me dijo que su secretaria era una muchacha muy competente llamada Katiuska Cordido, seguidamente me hizo el comentario que era hija del primer Juez que había instituido los tribunales de tránsito en Venezuela. Allí Conny haciendo referencia a Katiuska y mi persona me dijo: “yo cometí un error al mandarte a casa de esa señora a recibir clases de Metafísica, yo te voy a poner a estudiar con mi secretaria que acaba de abrir un grupo, es muy joven y te va gustar.

Conny no sabia que me ponía en manos de la persona que mas iba a querer mucho y me marcaría su forma de hablar, de razonar espiritualmente y que junto a ella consolidaría la relación espiritual mas duradera de mi existencia, me haría amigo eterno de Ana Mercedes Asuaje de Rugeles, la directora del Conservatorio de Música donde estudiaba y junto a ella muchas otras personas influyentes en el mundo de la música. Conny me dio la dirección donde daba las clases de Metafísica Katiuska que era en la Escuela de Música Blanca Estrella en la Florida, residencia de Blanca Estrella una de las mas grandes compositoras de Música academia de Venezuela y que ya conocía, por que era profesora de Educación Musical donde había estudiando la consabida Gran Colombia.

Esto tampoco me presagiaba que gracias a la amistad metafísica con Blanca Estrella definiría mi vida como Educador Musical, que por ella llegaría a ocupar el mas alto cargo como coordinador de Música en Venezuela para el “Instituto Nacional del Menor” y compondría tantas obras como lo hice para los niños.
Seguimos hacia la habitación de Conny, que estaba recubierta con una alfombra color crema; tenía una linda cama con un copete de madera labrada con una “C”. La madera estaba patinada por sus propias manos en un gris verdoso con visos dorados.

En la pared interna de la puerta de entrada, hacia la derecha, tenía enmarcada en cañuela dorada la Lámina de la “Presencia Yo Soy”.
Actualmente conservo una copia de esta lámina, que es muy antigua y no se parece a ninguna de las que se publican hoy en día. Al pie de la imagen había una repisa con una lamparita. Conny me dijo: “Aunque sé que cuando uno enciende lámparas es para uno mismo, yo la prendo cuando medito”.

Alrededor de la Lámina de la Presencia, tenía varios cuadros pequeños con fotos de los Maestros Ascendidos. Señalando con el dedo me dijo: “Ése es mi Maestro, Emmet Fox; luego me dio a conocer a Saint Germain, después a Koot Hoomi y El Morya. Del otro lado de la lámina de la Presencia, tenía al Maestro Jesús, que ella misma había pintado.
Conny continuo hablándome del “Yo Superior”, el “Cordón Plateado”, el “Cuerpo Causal”, los “Siete Rayos”, los “Siete Principios” y los “Maestros Ascendidos”. A los años, me di cuenta que en esa tarde Conny me había dado casi toda la Enseñanza Metafísica en pocas horas.


MI PRIMERA TAZA DE TE CON CONNY MENDEZ

Después de la conversación pasamos a una sala semicircular muy bonita que hacia esquina con la calle. Conny me invitó a tomar el té. Allí nos sentamos y la doméstica nos sirvió el té al más puro estilo inglés. Había para escoger, si tomarlo con leche o con limón. Recuerdo la tetera y las tazas, que eran blancas, decoradas con flores color rojo viejo. Conny me preguntó cómo quería el té. No dudé en pedírselo a la inglesa. Echó primero el te y después como ella misma con su peculiar gracia me dijo: le echare una “nube de leche”, quedando el te de un color ámbar precioso.

El té, lo acompañamos con unas ruedas muy finas de pan tostado cubierto de mantequilla, canela y espolvoreadas de azúcar, que hacía brillar las rodajas. Años después me dijo que esa era una receta personal.

Todavía Lastenia conserva la vajilla de Conny, que al decir de verdad no era de Conny sino de Lastenia, había sido parte de su regalo de bodas. Hoy en día cuando voy a casa de Lastenia a dar charlas de metafísica en simpático grupo de personas, siempre me sirve en esta memorable vajilla, para que recuerde aquellos gratos momentos vividos junto a Conny.

Un día Lastenia me regalo uno de los platos de esta porcelana, pieza que conservo como una inapreciable reliquia.


CANTANDO CON CONNY MENDEZ

Después del té, encontré propicia la situación para ver si Conny hacía algo de música, y me acerqué a un piano eléctrico un poco viejo; ella me explicó que lo había traído de New York y que lo utilizaba para estudiar de noche con unos audífonos. Conny se sentó en el piano y comenzó a tocar. Como me sabía todas sus canciones, comencé a cantar con toda naturalidad, “Yo soy venezolano”. Al ponerme a cantar acompañado de Conny al piano, desde ese momento considere que ya era su amigo consumado.

En una sola tarde ya compartía con Conny sus Enseñanzas Metafísicas, había tomado el té junto a ella y cantado sus canciones. ¿Qué más? Conny, entusiasmada al terminar de tocar, me obsequió su último disco, que había grabado hacía dos años para el cuatricentenario de la fundación de Caracas.
Le dije: ‘Conny lo que quiero es estudiar Metafísica contigo”. Ella me contesto que los jueves se reunían los maestros de Metafísica. Así me incorporé en 1969 con los maestros que Conny Méndez preparó para expandir ésta Enseñanza.


DESPEDIDA SIN ADIOS

Iniciamos una despedida sin adiós porque no se consumó nunca. Diez años después, Conny se fue de la encarnación; sin embargo, la veo claramente dentro de mi, hablando en mis palabras cada vez que doy una clase de Metafísica.

Llegamos a la puerta de su casa y miramos “El Ávila” y me dijo: “El Ávila es un Gran Deva que protege a Caracas yo hablo con Él y lo saludo cada vez que lo veo” Me señaló que en la curvatura de la montaña se le veían la cara, los senos y el resto del cuerpo.

Al salir de la casa de Conny comenzó a caer una sutil garúa. Abrí el paraguas, que por casualidad llevaba, y al proteger la cabeza, observé que en el interior del paraguas se veía reflejada una luz que provenía de abajo, de mi cabeza, como si algo estuviera iluminando su interior. Había Luz. Esa Luz se quedó en mí para siempre.

Fueron infinitos los encuentros con Conny para aprender Metafísica, meditar, imprimir sus escritos y compaginarlos, cantar con ella al piano sus canciones, reunirnos con Ana Mercedes de Rugeles, Blanca Estrella y Katiuska, ir a comer a diversos restaurante, viajar a cualquier sitio, hacer retiros en la Colonia Tovar al chalet de Lucy Fernández, y reírnos como niños de cualquier cosa. Me gustaban los chistes y gracias de Conny me hacían reír mucho. Junto a Conny fui feliz!.

Conny Méndez me hizo un ser dichoso. Ese año finalicé el bachillerato y seguí solamente los estudios del Conservatorio; y como estos eran en la tarde, en las mañanas me le ofrecí a Conny a trabajar gratuitamente en su oficina como su “office boy”. A los siete meses, ya estaba dando clases de Metafísica. Mi vida cambió para siempre, igual que la de toda mi familia que de inmediato se incorporo a la Metafísica y a las actividades de Conny Mendez. ¡Nací de nuevo


DESPUES

Continúe estudiando Metafísica con Katiuska los días miércoles en la escuela de música de Blanca Estrella de Mescoli, y los jueves asistía con Conny a las clases de Maestros. Mi padre y mi madre se sumaron a ambas clases. Estreché una amistad muy grande con Katiuska.

Con Ella estudiaba Metafísica la Profesora Rugeles, la subdirectora y luego directora de la Escuela de Música Juan Manuel Olivares y amiga personal de Conny. Así comencé por primera vez en la vida tener amigos y también a llegar tarde a mi casa.

OTRA VEZ EL 26 DE NOVIEMBRE

Años después salio publicada la conferencia y el audio de la conferencia que dio Conny Méndez en el Caracas Hilton esa memorable tarde del 26 de Noviembre de 1969 en que Lastenia me dijo que era nieta de Conny Méndez y me hablo por primera vez de la palabra Metafísica.

Una vez alguien me interrogo sobre cuando me había iniciado en la metafísica y encontré la fecha en el libro y audio de la conferencia que Conny dio ese día. Fue una fecha memorable, que quedo marcada e impresa hasta por las imprentas. Después supe que ese día era de “Acción de Gracias”. Exactamente un año después, en 1970 el 26 de Noviembre estaba estrenando junto a Conny Méndez en el Auditorio de la Cruz Roja de Venezuela el Himno de la Metafísica que había compuesto, el “Yo Soy Perfecto” y Conny había aprobado. Lo entonaron cientos de personas.

Después, durante todos los años que siguieron, cada día de “Acción de Gracias” hacíamos con Conny Méndez unas reuniones multitudinarias en el “Parque del Este” de Caracas y volvía a dirigir el Himno. Diez años un 26 de Noviembre pero de 1979 Conny Méndez estaba dejando el plano físico en Miami y privándonos de sus besos, sus dulces palabras y ese contacto físico que tanto nos confortaba. Conny nos dejaba tangiblemente, para continuar con nosotros desde el mas allá.

Cada día de “Acción de Gracias”, que fortuitamente a veces es 26 de Noviembre, celebro el día en que entre a la Metafísica, día de mi inicio como músico compositor, y conmemoración de la partida de Conny Mendez del plano físico. Esta fecha quedo como una de las mas importantes de mi existencia.

He ido por casi todo el mundo, he conocido todo tipo de guías espirituales, Maestros, Gurús, y Lamas, quienes me han enseñado mucho y a los cuales les estoy muy agradecido, pero nadie me ha transmitido más de lo que me enseñó en Caracas, a La Luz del Ávila, la caraqueñísima Conny Méndez.

Rubén Cedeño. Fue formado metafísicamente por Conny Méndez durante diez años desde que la conoció en1969 hasta que ella desencarno en 1979. Es el autor del primer método pedagógico de “Enseñanza de la Metafísica” publicado en su primer libro llamado “Guía Didáctica Metafísica”; autor del Himno de la Metafisica el “Yo Soy Perfecto” y de su escudo “La Cruz de Malta con el corazón y la Llama Triple al centro”, todo esto autorizado por Conny Méndez; autor del primer “Catecismo Metafísico” y “Diccionario Enciclopédico”.

Imparte conferencias ininterrumpidamente desde 1969, llevando la metafísica a países de los cinco continentes. Autor de 460 libros casi en su totalidad de temas metafísicos y que se encuentran traducidos a mas de cinco idiomas y forman parte de las mas importantes Bibliotecas del mundo.

Ha patrocinado la formación de mas de 22 editoriales metafísicas, mas de 32 páginas Web, ha formado centenares de facilitadores y fundado grupos de esta enseñanza por el mundo entero. Profesor Ejecutante de Canto egresado del Conservatorio de Música Juan Manuel Olivares de Caracas, con post grados en Hungría en pedagogía musical y en Compostela en Música Académica Española.

Su libro “Metafísica Actualizada del Tercer Milenio” fue record de ventas en México en el año 2007. Su nombre aparece en la Enciclopedia de la Música en Venezuela y Wikipedia.


Página de inicio | Shamballa 2010 | Saint Germain | Bienvenida | Que es la metafísica | Biografía Rubén Cedeño | Vipassana | Artículos de Rubén Cedeño | Articulos | Met. Barcelona, Clases | Yo soy positivo | Metafísica en el mundo | Tienda | E-mail | Mapa del Sitio


Regresar al contenido | Regresar al menú principal